domingo, octubre 28, 2007

El poder de la música

He aquí un reportaje que me encontré navegando por la red en un momento no sólo de ocio, sino también de aburrición (jajajaja, aburrición...)

www.lagaceta.com

“La música tiene el poder de curar los males del hombre”

El violinista tucumano Néstor Eidler fue invitado para brindar un concierto en Chicago en homenaje a Masaru Emoto, el médico que está revolucionando al mundo con sus teorías sobre el efecto del sonido en el agua.

Aseguran los filósofos que la música es el idioma del alma. Y, según el violinista tucumano Néstor Eidler, esa afirmación es de una veracidad casi literal. “La música no tiene palabras y, por eso mismo, representa un vehículo universal para mejorar la vida del hombre”, señaló el intérprete, que brindó un concierto en Tucumán días atrás.

Eidler, que vive actualmente en Barcelona (España), ha realizado diversas investigaciones sobre los efectos de las vibraciones musicales en la psique y en el cuerpo humano. “La música tiene el poder de curar los males del hombre, pero también de generarlos”, dice el artista. Así, por ejemplo, escuchar a Bach genera un bienestar que no brinda el heavy metal. Y lo que provocan Mozart y Beethoven es muy distinto de lo que suele generar un recital de Marilyn Manson.

El poder del sonido
Las conclusiones de Eidler, por supuesto, no son nuevas. Pero representan un paso adelante en una tendencia mundial que ya está provocando cambios en Europa. De hecho, Eidler fue invitado a Chicago para realizar un concierto en los próximos días en el que pondrá en práctica sus conclusiones.

Según comentó el mismo Eidler, su actuación se realizará en el marco de un homenaje que le rendirá la Universidad de Chicago a Masaru Emoto, el médico e investigador japonés que está revolucionando la medicina alternativa con sus trabajos holísticos sobre el poder del agua (ver nota aparte). “Emoto ha realizado experimentos en todo el mundo sobre el efecto de las ideas, las palabras y, sobre todo, la música sobre las moléculas de agua”, contó Eidler. Sus conclusiones aparecen en el libro “Los mensajes del agua”, que está acompañado por pasmosas fotografías captadas por un microscopio electrónico en el preciso momento en el que se forman los cristales de agua. Un video revelador, incluso, puede ser visto en el sitio Youtube. Al igual que Eidler, el japonés asegura que las moléculas de agua se comportan de manera distinta según la música o los sonidos a los que son expuestas. Así, por ejemplo, el agua destilada expuesta a la sinfonía Nº 40 en Sol menor de Mozart originó cristales con formas delicadas y simétricas. Pero cuando esas moléculas se expusieron a las vibraciones de la canción de Elvis Presley “El hotel de los corazones solitarios” los cristales helados se partieron en dos. Asimismo, cuando las muestras de agua fueron bombardeadas con música heavy metal, no se formaron cristales sino estructuras caóticas y fragmentadas. ¿Qué tiene esto que ver con el hombre? Según Eidman, todo. “El ser humano está conformado en un 70% de agua. Y, por lo tanto, las moléculas responden de la misma manera dentro del cuerpo humano”, señaló. En este sentido, Eidler aseguró que Bach es un ejemplo supremo de ciencia y espiritualidad. “Toda su obra musical está basada en los números. Las notas en sus partituras tienen una lógica matemática porque Bach buscaba la perfección a través de la ciencia. Escribía música para la gloria de Dios. Y, al escuchar una de sus piezas, es posible experimentar esa perfección”, dijo. Y agregó: “en cambio, Mozart era como un ángel caído del cielo”.

Fuente: http://www.lagaceta.com/vernotae.asp?id_nota=238100&titulo=%93La+m%FAsica+tiene+el+poder+de+curar+los+males+del+hombre%94

3 comentarios:

Abraham dijo...

Aaah, en un lado ya había visto eso (de los cristales), aunque me declaro escéptico en el asunto estoy de seguro que la música tiene algún poder, digo, hasta el momento no conozco a alguien que no le guste la música...¡Muajajaja!

Ules dijo...

Excelente articulo Claudia...
Por cierto, no es "aburrición", es "aburrancia" (jejeje chiste malo).
¡Un saludo!

Ireth Númenessë dijo...

Jeje pues a mí me encanta Bach, pero escuchar heavy metal me pone de muy buen humor y me llena de energía jajaja así que creo que mis moléculas de agua están raras :P

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La música es pasión, es vida